De izquierda a derecha, Jeanklo Bandam, David Gennell, Edwin Ccasani, Vanessa Avendaño, Omar Palomino y Venuca Evanán

 

En el marco del Día Internacional de la Eliminación de la Discriminación Étnico-Racial, se inauguró un mural que integra la diversidad de las culturas de Perú y Venezuela. Pintado por la artista peruana, Venuca Evanán y la artista venezolana, Vanessa Avendaño, esta obra simboliza la historia de cientos de miles de personas que se han visto obligadas a dejar sus hogares en búsqueda de mejores condiciones de vida.

“El mural es una confluencia amistosa que dice mucho de los vínculos culturales que tiene la migración. Todos los que pasen por aquí van a poder apreciar el aporte que significa la migración para un país donde su diversidad es la fortaleza”, señaló el ministro de Cultura, Alejandro Neyra, durante la inauguración de esta obra en los exteriores del Ministerio de Cultura, en el distrito de San Borja. 

 

En Perú hay más de un millón de personas refugiadas y migrantes venezolanas, y es el país que cuenta con la mayor cifra de solicitudes de refugio de la población venezolana a nivel mundial. Esta población enfrenta grandes desafíos para cubrir sus necesidades básicas y para la cohesión social con sus comunidades de acogida.

"A través del arte podemos llegar más profundamente a la gente, todos nos sentimos orgullosos del arte y cultura que se teje en el país. Pero ese arte también es producto de la migración, interna y externa, y esa es la riqueza que celebramos hoy", señaló al respecto el alcalde de Lima, Jorge Muñoz, en el acto. 

Con este mural pintando con la técnica andina de Sarhua, se busca generar espacios de reflexión en nuestra sociedad para valorar la diversidad cultural en nuestro país. De esta manera, este mural forma parte de las diversas acciones que vienen impulsando el PNUD, la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), el Ministerio de Cultura y la Municipalidad Metropolitana de Lima, con el apoyo de la Comisión Europea (ECHO), para fomentar la integración socioeconómica de la población refugiada y migrante, y la cohesión con la población de acogida.

"Las Tablas de Sarhua son un instrumento para hablar de las diferentes experiencias y momentos de vida y en este caso permite fusionar la realidad de una población y de otra", expresó Maria del Carmen Sacasa, representante residente de PNUD en Perú. "Todos somos y seremos migrantes, nuestras raíces se entrecruzan, es fundamental entenderlo y ponerse en los zapatos de los demás", agregó. 

Tanto Evanán como Avendaño han vivido en primera persona lo que es migrar. La familia de la artista peruana tuvo que dejar la comunidad de Sarhua, en Ayacucho, debido a la violencia del conflicto armado interno (1980-2000). Por su parte, Avendaño hizo lo mismo con Venezuela debido a la crisis humanitaria que atraviesa su país. 

Para realizar esta obra, ambas artistas desafiaron las limitaciones de la virtualidad, con dinámicas que permitieron a peruanos y venezolanos de San Juan Macías, en San Borja, compartir sus experiencias, testimonios y sueños. Así se generó un espacio de intercambio que se plasmó en un mural que, en palabras de las artistas, es "una gran fiesta intercultural donde peruanos y venezolanos disfrutan y conviven, donde las fronteras se diluyen".

La cohesión social debe comprender la promoción de la convivencia de ciudadanos y ciudadanas, independientemente de su nacionalidad de origen, pero también la participación de la población refugiada y migrante junto con la población de acogida como agentes de cambio y tomadores de decisión. De este modo, se fomenta el desarrollo de comunidades resilientes que no dejen a nadie atrás.

 

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