Piero Corvetto, Jefe de la ONPE

 

El próximo 6 de junio, millones de peruanas y peruanos acudirán a la segunda vuelta electoral para elegir a quien presidirá el Perú por los próximos cinco años. Conversamos con Piero Corvetto, jefe de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), sobre el proceso que ha liderado para que la ciudadanía pueda ejercer su voto de manera segura, pese a la crisis sanitaria por la covid-19 que aún atraviesa el país.

 

¿Cómo ha sido para la ONPE sacar adelante las elecciones en plena pandemia? ¿Cuál ha sido el principal desafío?

Convocar en un solo día a 25 millones 300 mil personas ha sido un esfuerzo muy grande, más aún en pandemia. En principio, aprendimos de otros países que han hecho elecciones en pandemia, y tuvimos que cambiar por completo nuestra estrategia de organización electoral, sumando la necesidad de un conjunto de protocolos de seguridad en salud.

El primer éxito es que se haya mantenido la fecha [electoral]. Otros países que postergaron u optaron por hacer la elección durante más días, no pudieron asegurar que esta sea segura y tranquila. Aquí los protocolos han sido una parte fundamental, que se lograron gracias a que trabajamos de la mano con el Ministerio de Salud (Minsa). Estos siete protocolos se combinaron con una nueva estrategia electoral, que implicaba la desconcentración de electores, la multiplicación de locales de votación y el voto escalonado. Por ejemplo, tuvimos un crecimiento del 121% en locales de votación y no hay un país que haya crecido, así como lo hizo el Perú. También acertamos con el incentivo a los miembros de mesa, siendo la primera vez que desde 2001 se da uno por vuelta. En términos generales, tuvimos que hacer unas elecciones en la peor de las circunstancias y creo hemos logrado que sean las mejores elecciones en ese contexto.

 

Se temía que la curva de contagios se dispare debido a este proceso electoral, ¿qué implicó esto para la organización?

Los números del Sinadef y Minsa evidencian que la curva de contagios y fallecimientos comienza a caer a partir de las elecciones. Por lo tanto, la elección no ha sido una posibilidad de contagio a pesar de que fueron a votar casi 18 millones de peruanos.

Respecto a los protocolos, hicimos un estudio sistematizado sobre los que otros países usaron antes, que nos permitió tener un conocimiento más preciso. Así sacamos protocolos para electores, miembros de mesa, personeros, observadores y periodistas, y para el uso de locales abiertos y cerrados porque el aumento de locales nos obligó a instalar una de cada cinco mesas en un espacio abierto, que antes no teníamos. Todos estos protocolos se lograron gracias al trabajo con equipos de técnicos del Minsa, que se basaron en que garanticemos el distanciamiento social, evitando aglomeraciones. Por ejemplo, nos indicaron que el aforo no debía superar el 50% y nosotros usamos el 25%. También evitamos aglomeraciones cuando votan candidatos y autoridades, sin que eso limite la transparencia. Para eso, generamos un esquema en el cual la cobertura fue realizada por la Televisión Nacional del Perú, Agencia de Noticias Andina y Radio Nacional, que entregaron la señal limpia a todos.

Esa operación —combinando protocolos y una estrategia diferenciada—, nos permitió garantizar que sea una elección exitosa también en el ámbito de la salud pública dentro de un contexto tan complejo como el que veníamos teniendo. Porque hay que decir que el punto mayor de contagios y fallecimientos en el Sinadef fue exactamente un día antes de la jornada electoral. Ese no es un dato menor. Todos esperábamos que la elección no genere contagios y juntos lo hemos conseguido. A quien hay que felicitar es a la ciudadanía, que cumplió la sugerencia y fue a votar en su hora, usando mascarilla, guardando distanciamiento social, llevando su lapicero. La ciudadanía tiene ese gran mérito de haber evitado juntos que la elección sea un evento de masificación aún mayor de la covid-19.

 

Para eso también fue clave la información de prevención, que incluso llegó en lenguas indígenas. En ese aspecto, ¿cómo fue el trabajo con PNUD?

Fue fundamental. En un país como el nuestro, tan diverso y heterogéneo, es imprescindible revalorar la cultura y el idioma de las personas. Nunca en la historia hemos podido llegar con material y spots en siete lenguas nativas, y lo hemos hecho gracias a PNUD.

Si hacemos un ejercicio rápido del impacto de esto, no debemos solo fijarnos en cuántos nos escucharon en Spotify o entraron a una plataforma, sino en cómo esta información intercultural llegó por primera vez en siete idiomas maternos. Hemos tenido un impacto en 7.5 millones de peruanos y peruanas, porque la información fue entregada a nuestro personal desplegado en campo, permitiendo que sea difundida en las radios, pero también en los megáfonos de las comunidades.

Creo que el esfuerzo que hemos hecho juntos por comunicar, pero también por reconocer e integrar, es muy valioso. Estamos comprometidos en seguir avanzando para dar el salto a tener toda una campaña intercultural de capacitación; pasar gradual y progresivamente, a partir de las primarias en mayo del próximo año, a que por primera vez el Perú tenga material electoral en castellano, quechua y aymara. Esto marca un devenir de cómo deben ser las cosas hacia adelante, porque las elecciones son la gran oportunidad de la inclusión. A través de las elecciones canalizamos ideas y demandas, y es donde la democracia procedimental se ejecuta de manera más clara. Esta sociedad que hemos construido con PNUD, y que debemos fortalecer por el bien de la ciudadanía de Perú, puede permitirnos seguir mejorando.

 

En la primera vuelta hubo cierto ausentismo de miembros de mesa, ¿cuál fue el valor de esa juventud que se movilizó de manera voluntaria a cumplir ese deber?

Hay que tener claro el impacto de ese ausentismo o retraso. A las 8 de la mañana, estaban instaladas el 80% de las mesas de Perú. En Lima Metropolitana, este porcentaje se reducía al 70% y en Lima oeste, focalizado en los distritos socioeconómicos medios altos o altos, teníamos poco menos del 45% de mesas instaladas. El problema de la instalación fue focalizado en sectores medios y altos, donde además el ausentismo fue mucho mayor comparado con el resto del país.

A nivel nacional, 9 de cada 100 miembros de mesa fueron voluntarios, es decir el 91% de los miembros sorteados cumplieron su labor. Pero en distritos como, por ejemplo, San Isidro, 50% fueron voluntarios. Entonces hay que entender que la democracia no solamente es un cúmulo de derechos. Para exigir derechos, hay que cumplir deberes. Y si miramos la participación y la asistencia de miembros de mesa, vemos que, a mayor satisfacción de necesidades básicas, menor participación. Eso apena porque creo que quienes han tenido más recursos de nuestra patria, deben ser quienes más le devuelvan el compromiso.

También sé de primera mano que ha habido muchos miembros de mesa que no asistieron por miedo, porque creían que la elección iba a ser una oportunidad de contagio. Pero nosotros no inoculamos miedo, sino confianza y pudimos convencer a que el 70% de personas vayan a votar en un solo día. La ciudadanía tiene ese gran mérito de haber cumplido los protocolos y haber votado el día que tocaba votar. Eso no tiene parangón y tenemos que estar muy orgullosos de ello. Esperamos que para esta segunda vuelta hayamos convencido a un número mayor de miembros de mesa al no haber generado una ola de contagios, y que haya un número mayor también de electores.

 

Haciendo un balance de la primera vuelta, ¿qué lecciones deja esta para el proceso del 6 de junio?

Hay varias lecciones aprendidas. Aunque los protocolos y la estrategia funcionaron bien, hay varias cosas que estamos mejorando para la segunda vuelta. La primera es el cambio de horario para las personas más vulnerables. Si bien es cierto el horario ha sido exitoso en gran parte del país, también generó una serie de incomodidades que nos exige, en principio, pedirles disculpas. Pero estas incomodidades han sido debido a ausencias e incumplimiento de ciudadanos que no estuvieron a la altura de lo que exige ser miembro de mesa en las elecciones del Bicentenario. Nosotros pedimos disculpas y modificamos el horario de 2 a 4 de la tarde para que necesariamente las mesas estén abiertas.

La segunda gran lección aprendida es respecto de la capacitación. Hemos batido el récord de personas capacitadas, pero con una menor profundidad. Las limitaciones de la virtualidad nos obligan a hacer aún más intensa nuestra campaña de capacitación, tanto en nuestro personal como en la ciudadanía.

 

¿Y qué importancia tiene ejercer el voto en esta segunda vuelta?

Son las elecciones del bicentenario, la gran oportunidad para decidir el futuro de nuestra patria por los próximos cinco años. Aprovecho la oportunidad para invitar a la ciudadanía a participar masivamente, a que otro no decida por nosotros. No le podemos fallar al país, no le podemos fallar a la democracia. Tenemos que asistir a votar. A los miembros de mesa, que asistan puntualmente, la elección ha sido segura y tranquila y en esta oportunidad lo será más aún. Y a los partidos invitarlos a que tengan personeros en cada mesa de sufragio y en cada uno nuestros centros de cómputo. Es fundamental que quienes quieren ser gobierno tengan la capacidad de colocar personeros para que fiscalicen.

 

 

Entrevista por Sally Jabiel y Daniella Toce

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