La pandemia traerá cambios drásticos en el ámbito laboral en todo el mundo. Sin embargo, estos impactos serán diferenciados para las mujeres en Perú, debido a las desigualdades preexistentes de su trabajo en comparación con el masculino, reveló un estudio del Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables (MIMP) y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), elaborado por especialistas del Grupo de Análisis para el Desarrollo (Grade).

Con respecto a este estudio se debatió este viernes 10 de julio en “Mujeres en el ámbito laboral, una relación desigual”, un conversatorio con el que se inauguró el ciclo “Hablemos de gobernanza”, organizado por PNUD para abrir el diálogo y la reflexión sobre distintos escenarios frente al COVID-19. 

En esta videoconferencia participaron la ministra de la Mujer y Poblaciones Vulnerables, Gloria Montenegro y la representante residente de PNUD en Perú, Maria del Carmen de Sacasa; la exposición de la investigación estuvo a cargo de Hugo Ñopo de Grade, con comentarios por parte de Carolina Trivelli del Instituto de Estudios Peruanos (IEP), y Diana Gutiérrez, gerenta del programa de Empresas para la Igualdad de Género de PNUD. La moderación estuvo a cargo de Denise Ledgard, oficial del programa de Gobernabilidad Democrática del PNUD en Perú.

“No solamente debemos atender la violencia de género, sino evitar la dependencia económica. Por tanto, ahora nuestra columna vertebral es el empoderamiento económico de las mujeres en todos los niveles y en todas las regiones del país”, mencionó durante su intervención la ministra Montenegro reiterando la importancia de sumar al sector privado en este objetivo. 

Por su parte, Sacasa reafirmó que “las desigualdades no aparecieron con el virus. Muchos de los problemas se deben a condiciones estructurales preexistentes; como la desigualdad de género que tiene diversas consecuencias en las vidas de mujeres y niñas”. 

En efecto, desde antes de la emergencia sanitaria, las mujeres en Perú ya enfrentaban desigualdades para su inserción en el mundo laboral, así como precariedades en su condición de trabajo. Según los resultados del estudio Impactos de la epidemia del coronavirus en el trabajo de las mujeres en el Perú presentado en este conversatorio, en las mujeres recae el 80% de las tareas domésticas, es decir, 24 horas semanales en contraste a 6 horas en hombres. Esta brecha, como aseguró Ñopo, hace que las mujeres dispongan de 18 horas menos cada semana de oportunidades de trabajar.

Y las oportunidades de trabajo también son desiguales, las mujeres están sobrerrepresentadas en el sector informal, y en Perú el 82% de mujeres en la PEA trabajan en MYPES, las más vulnerables a los impactos económicos. "La estructura productiva de los países de nuestra región está representada en un 90 o 95 por ciento por empresas pequeñas y medianas. Ellas generan 50 o 60 por ciento del valor agregado, y son quienes generan el mayor empleo. Por eso es urgente protegerlas." aseguró Diana Gutierrez.  

Por otra parte, las y los ponentes recalcaron que hay algunas interseccionalidades a la cuales prestar especial atención. “Las mujeres indígenas, afrodescendientes y las mujeres pobres están teniendo un golpe más severo que el promedio de las mujeres en este país”, detalló Ñopo. Al respecto, Trivelli recordó las transformaciones que vive el ámbito rural que ha incrementado el capital humano; no obstante, “el mercado laboral sigue encasillando a las mujeres rurales, esperando que sean trabajadoras familiares no remuneradas”.

Los próximos conversatorios de “Hablemos de gobernanza” abordarán temas como la nueva agenda política, la descentralización como una clave para la crisis y la transparencia para hacer frente a la corrupción. Estos conversatorios se enfocan en que la recuperación contemple no solo el tiempo inmediato, sino un futuro donde las brechas que hoy identificamos, y que se ahondan con la crisis, se cierren sin que nadie se quede atrás.

 

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