La pandemia de la COVID-19 ha dejado al descubierto nuevamente las desigualdades y desafíos estructurales que enfrentan mujeres y niñas alrededor del mundo. Mientras la crisis continúa, estas brechas se profundizan, amenazando con retroceder 25 años de avances en igualdad de género, de acuerdo con el COVID-19 Global Gender Response Tracker.

Según un estudio del Sistema de Naciones Unidas y el Instituto de Estudios Peruanos, los ingresos económicos de las mujeres en Perú se habrían reducido hasta 37% desde el inicio de la pandemia, más del doble que en el caso de los hombres. Además, si antes de la emergencia ellas ya dedicaban 9 horas más a la semana que los hombres en labores de cuidado no remuneradas, ahora con la nueva normalidad su tiempo disponible para actividades productivas se ha reducido aún más. Durante los meses de cuarentena obligatoria, también ha habido un preocupante incremento de la violencia basada en género. Estudios preliminares del Programa Aurora, del Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables, reportan que las llamadas para denunciar casos de violencia aumentaron un 88% este año.

En nuestra estrategia de igualdad de género, desde el PNUD planteamos que se deben desplegar intervenciones que generen cambios estructurales, integrando este enfoque de manera transversal a otras aristas del desarrollo sostenible como la acción climática, la lucha contra la pobreza y la construcción de resiliencia ante las crisis. Desde el primer día que el coronavirus llegó al Perú, hicimos justamente eso: enfrentar esta desigualdad de género crónica y sistémica con soluciones integrales para asegurar que las necesidades específicas de niñas y mujeres sean atendidas en esta crisis sin precedentes.

Para lograrlo, llevamos a cabo dos estrategias centrales. Por una parte, compartimos nuestro liderazgo en conocimiento e innovación para promover políticas y herramientas diferenciadas y prospectivas, que respondan rápidamente a la nueva normalidad. Por otra, ejercimos un rol integrador dentro del ecosistema de desarrollo para encontrar sinergias entre diversos actores de desarrollo y, así, incrementar el alcance y la sostenibilidad de las acciones desplegadas en el territorio.

De ese modo, tendimos puentes con el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables (MIMP) y líderes académicos y reconocidos think tanks en el país para desarrollar diversos estudios que evidencien las repercusiones de la pandemia en las mujeres. Así, por ejemplo, se elaboró el primer análisis sobre el impacto en el trabajo de las mujeres con GRADE, que ahora se usa en el desarrollo de políticas y, a su vez, en nuevas indagaciones periodísticas y académicas.

Continuando con esta cooperación junto al MIMP, lanzamos No estás sola, una estrategia que busca reforzar la cadena de prevención, respuesta y erradicación de la violencia basada en género en plena emergencia sanitaria. A través de metodologías ágiles, adaptamos los protocolos de atención y las herramientas comunicacionales para incrementar su efectividad a pesar del distanciamiento social.

No estás sola también sumó a más de 60 aliados públicos y privados para una comunicación intensiva. Con más de 2000 establecimientos comerciales a nivel nacional como puntos de exhibición, se llegó a más de 24 millones de personas con mensajes sobre igualdad y prevención de la violencia. Como parte de esta campaña, se lanzó la Mascarilla Violeta. Esta mascarilla reutilizable se puso a la venta en los supermercados con más afluencia del grupo Cencosud y el 100% de su recaudación se destinó a los albergues Casa de la Mujer de la Municipalidad de Lima.

En Villa El Salvador, por otra parte, contribuimos al desarrollo del primer protocolo distrital de acción conjunta para abordar la violencia contra las mujeres, desde la creación de las Instancias de Concertación Distritales. Este protocolo ha sido descrito por la Defensoría del Pueblo como un logro “histórico” en la lucha por la igualdad de género.

A la par de estos avances, seguimos impulsando el Sistema Nacional Especializado de Justicia para casos de violencia de género. Este es un trabajo conjunto con el Poder Judicial, el MIMP y el Ministerio Público para mejorar los niveles de especialización de los operadores y operadoras de justicia, y procurar mayores niveles de articulación entre las instituciones que forman parte de este sistema especializado para garantizar el real y efectivo acceso a la justicia para las mujeres.

Los desafíos que la pandemia ha impuesto a las niñas y mujeres no son nuevos, pero sí han adquirido nuevas dimensiones que dificultan aún más su acceso a oportunidades de desarrollo. Como sostiene María del Carmen Sacasa, Representante Residente de PNUD Perú, este desafiante panorama también nos ha demandado nuevas formas de respuesta. Por eso, “estamos trabajando con creatividad, innovación y compromiso para impulsar soluciones integradas de cara a estos nuevos tiempos, soluciones que protegen a mujeres y niñas, para que todos y todas podamos recuperarnos en igualdad”.

 

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