El 2017 hubo cerca de 190 mil denuncias por violencia familiar, el 2018 el número se elevó a más de 220 mil y el 2019 incrementó a cerca de 300 mil. Más allá de la carga procesal, si un gran porcentaje de estas cifras se trata de agresiones de parejas y exparejas hacia mujeres ¿qué podemos hacer para reducir las brechas en el acceso a la justicia para las mujeres en Perú?  

Si bien se han dado avances, a nivel político y normativo, para prevenir, erradicar y sancionar la violencia contra las mujeres, es urgente trabajar también a nivel de justicia. Por ello, como parte de nuestro proyecto Acceso a la Justicia para las Mujeres, se elaboró el Protocolo para la Adopción y Seguimiento de Medidas de Protección en las Comisarías del Distrito Judicial de Ventanilla, con un modelo que pone en el centro a la víctima y sus necesidades, y propone una justicia itinerante que se movilice hacia las comisarías para ofrecer atención y protección.

Esta iniciativa de creación del protocolo fue un esfuerzo conjunto del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, la Corte Superior de Justicia de Ventanilla y la Comisión de Justicia de Género del Poder Judicial. Cabe señalar que el modelo aplicado en el distrito judicial de Ventanilla ganó el premio Ciudadanos al Día por las mejoras de los canales de atención.

El Protocolo, que contiene el modelo de atención, se presentó el lunes 20 de enero en el auditorio del MAC (Mejor Atención al Ciudadano) de Ventanilla, con la asistencia de las facilitadoras judiciales, operadores de los Centro Emergencia Mujer, del Poder Judicial y de la Policía Nacional del Perú, entre quienes se repartieron ejemplares del documento para su conocimiento y aplicación.

Para Christian Hernández, presidente de la Corte Superior de Justicia del distrito de Ventanilla, “actuar desde el Estado implica no solo recoger la denuncia; es importante también acoger, proteger, pero sobre todo acompañar a la víctima”.

Por su parte, Karim Velasco del PNUD destacó que “El modelo propuesto en Ventanilla es importante porque es escalable y replicable, y también porque incluye las pautas de atención a mujeres víctimas de violencia sexual trabajadas por la Organización Mundial de la Salud”. 

Daniela Viteri, directora general de la Dirección General Contra la Violencia de Género del Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables, recalcó del modelo el trabajo de las y los facilitadores “Acompañar a la víctima en su búsqueda de justicia es necesario: animar, proteger y asistir son tres claves en su labor. Además, es importante destacar la propuesta creativa del modelo para el registro y monitoreo de las medidas de protección”.

Finalmente, Elvia Barrios, presidenta de la Comisión de Género del Poder Judicial señaló “Queremos mujeres libres y empoderadas, pero también necesitamos jueces comprometidos con la bandera de la no violencia, porque no hay acto más importante que defender la dignidad de las personas. El derecho y la historia nos relegaron, pero hoy el mundo cambia, porque no se puede hablar de democracia si no estamos libres de violencia”. 

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