Foto: Giulianna Camarena / PNUD Perú / GIRH-TDPS

El lago Titicaca es vida. La Mama Cota cuida, provee y acoge en sus riberas a cientos de comunidades aymaras, quechuas y urus que la rodean. Una figura que merece respeto, agradecimiento y cuidado. No conoce fronteras y abarca 8562 km cuadrados entre Perú y Bolivia, extendiéndose frente a cordilleras blancas, ciudades y bosques de rocas. El lago Titicaca y el resto del sistema hídrico Titicaca — Desaguadero — Poopó — Salar de Coipasa, benefician directamente a más 3 millones de personas que viven en las cuencas y dependen del sistema para hacer sus vidas: sustentarse económicamente, construir sus casas, obtener su alimento y practicar su cultura.

Una amplia variedad de peces nativos, aves y anfibios crecen y conviven con habitantes de la cuenca. Especies como la totora han brindado a las poblaciones los materiales necesarios para poder construir un hogar y herramientas, además de tener otros usos como medicina y alimento.

Pero la actividad humana no regulada, el impacto de las ciudades y actividades extractivas como la minería, traen consigo la contaminación, un problema que va creciendo rápidamente.

Los gobiernos de Perú y Bolivia están trabajando con el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y en alianza con múltiples actores del sector privado, academia, cooperación internacional y comunidades rurales hacia la descontaminación del Lago Titicaca a través de la iniciativa Gestión Integrada de Recursos Hídricos — Titicaca — Desaguadero — Poopó — Salar de Coipasa (GIRH — TDPS), financiada por el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF).

En el mes de junio de 2019 se instaló la primera de dos plataformas fijas que permitirán monitorear y alertar sobre la contaminación química, la acumulación de sedimentos a partir de la entrada de miles de litros de aguas residuales al lago.

La plataforma

A 10 km lago adentro de la localidad de Puerto Pérez, Bolivia, flota la flota la estación hidrometeorológica que recogerá información de monitoreo.

Esta estación es la primera de su tipo que se instala en el Titicaca. Existen iniciativas similares en ríos y lagos más pequeños en Europa y Sudamérica, como el lago Vichuquén en Chile, pero en el lago más alto del mundo, es una novedad y una necesidad.

Técnicos especializados de la Universidad Mayor de San Andrés y del Ministerio de Medio Ambiente y Agua de Bolivia, serán los encargados de recoger y procesar la información que la plataforma enviará cada 15 minutos. Esto permitirá monitorear el comportamiento del agua de manera completa para armar una línea de base de contaminación del lago, de una manera no invasiva que no afecte la biodiversidad ya que funciona con paneles solares.

 “Personalmente, considero que este hito es uno de los más importantes” dice de la instalación de las estaciones de monitoreo, “Si no conozco el problema no lo puedo atacar. Vamos a generar por primera vez esta información en el lago”.

La tradición

La comunidad de la isla Quehuaya es una de tantas comunidades rurales que viven en y del Titicaca, parte de las 30 que conforman Puerto Pérez en Bolivia.

La isla Quehuaya está en el territorio de influencia de la primera boya instalada, en el Lago Menor hacia el lado de Bolivia, actualmente una de las zonas más afectadas y vulnerables.

 

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