¿Qué es desarrollo?

¿Cómo entendemos el desarrollo humano?

 

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Así, este implica ampliar las oportunidades para que cada persona pueda vivir una vida plena, donde puedan desplegar todo su potencial; enfocándose en lo que la persona puede ser o hacer y no en lo que pueda tener. La persona es el eje central del desarrollo. 

En los últimos años, el Perú ha experimentado un importante progreso en el desarrollo humano, creciendo a una tasa acumulada de más del 60%. Se ha avanzado en el cierre de brechas, pero aún así hay grandes retos que enfrentar.

 

 

La diferencia entre el departamento con el Índice de Desarrollo Humano (IDH) más alto (Lima) y el más bajo (Huancavelica) es casi el doble. Las brechas para cerrar aún son profundas, estructurales, y están condicionadas por el territorio donde se desarrollan las comunidades. 

Las mejoras se concentran principalmente en las regiones de la costa, particularmente, en Lima.

La cuestión geográfica, la facilidad o dificultad de acceso al territorio, condiciona directamente el desarrollo de la región. Es así, que existe un correlación entre el IDH y el piso altitudinal. A mayor altitud, menor IDH. Es decir, las regiones de la costa tienen mayor IDH que las regiones de la sierra, en una brecha que está cerca del 35%. 

Pero ver el IDH a un nivel departamental o regional, sería negar un aspecto fundamental del enfoque territorial del desarrollo: aún existe mucha desigualdad al interior de los territorios. La desigualdad está en todos los niveles. 

En ciertos indicadores, como ingreso familiar, la diferencia entre el distrito con el IDH más alto (Lince, Lima)  y el más bajo (Achaya, Puno)  es de 40 a 1.

Los departamentos con el IDH más alto son, al mismo tiempo, los departamentos que presentan provincias y distritos más desiguales. 

Lima y los departamentos costeros, con el IDH más elevado, tienen heterogeneidades interiores muy marcadas. Por lo tanto, tienen pérdidas más elevadas cuando se ajustan los indicadores por desigualdad. 

 

 

 

A pesar de la evolución positiva del desarrollo humano en todos sus indicadores, los referentes a género aún presentan grandes brechas. 

Las mujeres en el Perú han estado, históricamente, en posición de desventaja política, económica y social. Conforman la mitad de la población del país, pero ningún gobierno regional está regido por mujeres; y en Lima Metropolitana, de 50 distritos, no hay una sola alcaldesa. 

El acceso a mercados laborales formales es mayor para hombres que para mujeres, quienes además, cuando entran a un puesto formal, ganan hasta 28% menos que sus contrapartes masculinas por el mismo trabajo. Ser mujer en el Perú, además, implica pobreza de tiempo, ya que pasan en promedio 9 horas más a la semana que los hombres entre trabajo remunerado y no remunerado. 

Con un nivel menor de representatividad y participación política, y falta de tiempo por roles de género impuestos, es de esperarse que sus necesidades particulares, desde una posición de vulnerabilidad, no sean atendidas y no se trabaje hacia el cierre de esas brechas específicas.

 

 

 

Por el lado del Estado, a lo largo de los años se ha mostrado un avance en la provisión de servicios básicos en todo el territorio. Se han dado avances importantes en la costa, donde la facilidad de acceso permite que el desarrollo sea más rápido; en cuanto a la sierra, el Estado ha logrado vencer las alturas de los Andes, y aumentar el nivel de cobertura de servicios en la zona, lo que representa una mejora para las comunidades altoandinas. Pero la Amazonía, si bien ha tenido algunos avances, sigue siendo un territorio difícil de conquistar, y esto se hace evidente en el Índice de Densidad del Estado (IDE).

 

Los departamentos predominantemente amazónicos se encuentran de la mitad hacia abajo en el ránking del IDE, encontrándose Ucayali, Amazonas y Loreto en los últimos lugares. Estas posiciones no se han movido en 10 años (2007 a 2017). 

 

 

El Índice de Densidad del Estado (IDE)  analiza el acceso de las poblaciones en el territorio a servicios básicos, que son fundamentales para alcanzar y promover desarrollo. La falta de uno de ellos afectaría al desarrollo. 

 

 

Sin embargo, cuando se comparan los niveles de IDH frente a los del IDE, encontramos que un mayor IDE no necesariamente se traduce de inmediato en un mayor IDH. 

Esto es porque si bien el acceso a servicios básicos del Estado es clave y la base para la construcción del desarrollo humano, es multidimensional y se ve afectado por diversos factores que se comunican entre sí. Además, debemos pensar en la calidad de los servicios y cómo estos se adaptan a las características sociales, ambientales y geográficas de cada territorio.

En los últimos años, los servicios que más han avanzado en su nivel de cobertura nacional son el acceso al agua y electrificación. 

 

 

Existen brechas y dificultades en el territorio. Pero desde las iniciativas comunitarias y la articulación con diversos actores estamos trabajando para cerrarlas y no dejar a nadie atrás.

La verdadera riqueza de una nación está en su gente. Sigamos avanzando para cumplir #ElRetoDeLaIgualdad

 

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