Escribe: Alison Hospina, Especialista en interculturalidad y género del PNUD

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En nuestro país se hablan 47 idiomas distintos y se reúnen alrededor de 55 pueblos indígenas[1]. Según resultados del último Censo Nacional de Población del año 2017, alrededor de 4’300,000 de personas indicaron que hablaban otro idioma indígena (quechua, aymara o idioma amazónico) diferente del castellano como lengua materna. Mientras que, a la pregunta por la autoidentificación étnica, cerca de 6 millones de personas respondieron que se autoidentificaban como quechuas, aimaras o miembros del algún grupo indígena amazónico. Esto quiere decir que la población indígena en el Perú podría significar entre un 12 a 18% del total nacional.

24 años después de la ratificación del Convenio 169[2], y 12 años después de la firma de la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, el Perú continúa avanzando hacia la promoción y protección de los derechos de los Pueblos Indígenas.

Entre los avances encontramos esfuerzo importantes por incluir a los Pueblos Indígenas en diversos procesos fundamentales, como las estrategias interculturales de atención en salud, de justicia bilingûe y peritajes antropológicos en procesos judiciales, la implementación del derecho a la consulta previa, el respeto al derecho a la participación en espacios de toma de decisiones. Asimismo, la revalorización a nivel nacional de las lenguas indígenas, la promoción de su uso en medios de comunicación y en la educación intercultural bilingüe y la facilitación de acceso a la justicia en sus propias lenguas con los Jueces de Paz.

Dentro de los desarrollos más recientes en este camino, está la promulgación del Decreto Supremo N°009-2019-MC que aprueba los lineamientos para incorporar el enfoque intercultural en la prevención, atención y protección frente a la violencia sexual contra niñas, niños, adolescentes y mujeres indígenas u originarias, reconociendo la importancia de la interculturalidad en el camino hacia la construcción de soluciones a este problema.

Sin embargo, si bien el Gobierno peruano ha asumido el reto, aún hay desafíos a los cuáles nos enfrentamos como país. Hay camino importante que recorrer hacia el reconocimiento de la diversidad cultural como un hecho de valor, esto implica reconocer también los conocimientos y prácticas ancestrales de los pueblos indígenas y el aporte que estas pueden significar para enfrentar desafíos complejos del desarrollo como el cambio climático y sus efectos, y garantizar la participación indígena en espacios de toma de decisiones y de gobernanza territorial. Así, podemos empezar a crear soluciones conjuntas a otros problemas que amenazan su calidad de vida, como el reconocimiento de sus territorios y la afectación por actividades extractivas.

Hay que hacer especial énfasis en promover y respetar los derechos de mujeres y niñas indígenas, que se encuentran en una situación de vulnerabilidad particular por su condición de género.  Así, se debe asegurar su participación equitativa en espacios de toma de decisión, su acceso a la educación, y su inclusión en actividades económicas sostenibles. Además de encontrar soluciones a las amenazas específicas que las aquejan a ellas en mayor proporción como el tráfico y explotación sexual y la violencia.

Algo de esto ya se ha ido concretando, en el marco de los programas de gobernabilidad democrática, reducción de la pobreza y sostenibilidad ambiental del PNUD principalmente:

-        Acompañando procesos de fortalecimiento de capacidades de gobierno nacional, regionales y comunidades para la implementación del derecho al territorio, así como para la planificación territorial comunal y, finalmente, de los recursos necesarios para la implementación de sus visiones de desarrollo.

-        Generando mejores condiciones para asegurar la participación activa, informada y equilibrada de hombres y mujeres indígenas en todo espacio destinado a la formulación de políticas públicas, en los que sus prioridades sean escuchadas y efectivamente incorporadas.

 

En el Perú, los Pueblos Indígenas han iniciado un camino irreversible de participación y trabajo permanente para plantear y afrontar el futuro que desean. En este camino el PNUD pretende ser un acompañante cercano y respetuoso, sumando a los esfuerzos que se están realizando por concretar gradualmente los ODS y la Agenda 2030 en el Perú.

 

 

 

 

[1] Según datos de la Base de datos de ueblos indígenas del Ministerio de Cultura (BDPI) (http://bdpi.cultura.gob.pe/lista-de-pueblos-indigenas) Esta base es referencial y no otorga ningún tipo de derecho a los pueblos indígenas. Por esta razón, el número de pueblos incorporados a la base podría incrementarse y variar con el tiempo.

 

 

[2] Convenio 169 de la OIT sobre pueblos indígenas y tribales en países independientes, que entró en vigencia en el año 1995

 

 

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