Foto: Mónica Suárez Galindo / PNUD Perú

En la Amazonía peruana, sólo 13 de 76 jefaturas de bosque son lideradas por mujeres. Esta es la historia de Deyanira, una lideresa quien trabaja diariamente para defender el bosque en el que creció.

En el 2018, Deyanira Mishari, una mujer asháninka, se convirtió en la Jefa del Bosque de Protección San Matías - San Carlos, ubicado en Junín, a 3 horas en avión y 8 por carretera de Lima. Ella trabaja desde hace 12 años con el Servicio Nacional de Áreas Protegidas (SERNANP) protegiendo la Amazonía peruana.

Deyanira nació en Puerto Bermúdez, en una comunidad asháninka que ahora es parte de la red de comunidades alrededor y dentro de San Matías - San Carlos, uno de los muchos bosques protegidos por el SERNANP y por líderes indígenas a lo largo del país.

 

 

Ella considera que la protección de los ecosistemas es una responsabilidad fundamental de todos los miembros de una comunidad. “Aquí todos somos iguales: guardaparques y especialistas, hombres y mujeres. Las habilidades y destrezas las tenemos todos,” ella dice. “[Nosotros] conservamos estos espacios naturales. Defendemos nuestros territorios.”

La agricultura migratoria, la tala ilegal e incluso el narcotráfico, amenazan a las comunidades indígenas que viven en San Matías - San Carlos. La protección de los bosques que albergan a estas comunidades es la máxima prioridad de iniciativas como Amazonía Resiliente, liderada por el SERNANP con la asistencia técnica del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

Como parte de la primera línea de defensa ante los peligros de carácter humano que ponen en riesgo la integridad de la Amazonía peruana, Deyanira está a cargo de coordinar con 29 comunidades indígenas para crear estrategias de protección de sus recursos naturales.

La presencia de diferentes lenguas indígenas en un mismo bosque requiere de un experto manejo de recursos, del conocimiento del territorio y de relaciones interculturales, aspectos indispensables que líderes como Deyanira facilitan.

El PNUD trabaja con Deyanira y otros jefes de bosques para asegurar una buena gestión del territorio amazónico, una gestión que esté liderada por hombres y mujeres indígenas por igual, respetando sus derechos, su sabiduría y sus opiniones en la toma de decisiones sobre el futuro de sus comunidades.

En el Perú hay 48 diferentes lenguas indígenas, 41 de ellas originarias de la Amazonía, siendo ésta una de las regiones con mayor diversidad lingüística en América. El trabajo que Deyanira y otros líderes y lideresas realizan ayudan a conservar la importancia de estas lenguas, para que quienes las hablan hagan escuchar su voz en su propio idioma.

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