IDH se presenta en Región La Libertad: Cambio climático y territorio, desafíos y respuestas para un futuro sostenible

27 mar 2014

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Entre 1980 y 2012, el Índice de Desarrollo Humano del Perú creció 28%: la esperanza de vida al nacer aumentó en 14.2 años; la escolaridad de los peruanos se incrementó en 3.2 años y el Ingreso Nacional Bruto per cápita aumentó en alrededor de 60%. Sin embargo, el progreso logrado podría verse en riesgo por los efectos negativos del cambio climático, según el nuevo informe del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) que se presenta este jueves 27 de marzo en la ciudad de Trujillo.

El cambio climático y sus impactos sobre las personas a través de la afectación de los ecosistemas, el agua, la seguridad alimentaria, la salud y el incremento de riesgo de desastres  se han convertido en una seria amenaza al progreso en el desarrollo humano que en las tres últimas décadas ha alcanzado el Perú, aunque este progreso es desigual en las distintas regiones del país.

El Perú es uno de los países más vulnerables al cambio climático; coexisten en el territorio nacional una combinación de alta exposición y sensibilidad frente a los fenómenos del clima, con debilidades muy marcadas en la capacidad de respuesta de  la sociedad y de las instituciones. El cambio climático afecta al desarrollo humano de manera diferenciada, con mayores impactos en los sectores más vulnerables y pobres de la población acentuando los problemas de equidad y exacerbando brechas sociales.

El presente Informe sobre Desarrollo Humano Perú 2013. Cambio Climático y territorio: Desafíos y respuestas para un futuro sostenible, muestra, en base a una serie de estudios y análisis de diversas instituciones, la situación en  que se encuentra el Perú desde el enfoque de vulnerabilidad y ofrece una serie de propuestas que pone a disposición del país.

Las evidencias

El cambio climático es la raíz de una crisis humana actual. Entre 1880 y 2012, la temperatura promedio global aumentó 0,8 °C debido a la intensificación del efecto invernadero. Para el año 2100 la temperatura media podría incrementarse, según el escenario menos desfavorable, en 0,3 °C; y en un escenario extremo, hasta en 4,8 °C. Esto podría provocar  escenarios catastróficos e impredecibles.

En el Perú, la temperatura en los Andes aumentó alrededor de 0,7 °C entre 1939 y 2006. En un escenario de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) altas. Al finalizar el siglo XXI se produciría un calentamiento considerable de 5 °C a 6 °C en muchas partes de los Andes, y los mayores aumentos sucederían en los puntos más elevados de la Cordillera Blanca. La pérdida de glaciares ha ocasionado un retroceso del 33% de área glaciar de la Cordillera Blanca. Debe tenerse en cuenta que estos glaciares en retroceso alimentan la cuenca del río Santa de cuyas aguas dependen proyectos tan importantes como Chavimochic y Chinecas. 

La costa peruana concentra la mayor población y las actividades económicas que inciden en mayor demanda de recursos hídricos en una zona donde precisamente  la disponibilidad y abastecimiento de este recurso es escaso. En aproximadamente el 80% de las cuencas de la franja costera hay déficits crónicos de suministros de agua causados por la gran variabilidad de los regímenes de los ríos, situación que se agudizaría por el cambio climático. En el caso de Trujillo la cuenca el Moche se encuentra en condiciones de escasez hídrica (por debajo 1000 m3/habitantes/año).

Se estima que para el año 2050, incrementos de 2 °C en la temperatura máxima y de 20% en la variabilidad de las precipitaciones generarían una caída promedio en la tasa de crecimiento anual de 0,67%, según el Banco Central de Reserva (BCR). Si no se toman medidas adecuadas al respecto, el PBI de 2050 será entre 20% y 23,4% menor del que se lograría en un escenario sin cambio climático.

La Libertad y el IDH

El departamento de La Libertad ocupa el 8vo lugar en el Índice de Desarrollo Humano (IDH) y el 8vo lugar en el Índice de Densidad del Estado (IDE). Estos resultados revelan que ha habido importantes mejoras en la región de La Libertad. Es así que, entre los años 2003 y 2012, el índice de Desarrollo Humano creció en 39.6%; la esperanza de vida al nacer aumento en casi 4 años; la asistencia a secundaria se incrementó en cerca de 5%, la escolaridad en 0.43 años, y el ingreso familiar per cápita en un 90%. No obstante, estos importantes logros pueden estar en riesgo si se considera los efectos del cambio climático, más aún cuando el IDH 2012 también evidencia que las mejoras se han concentrado en la provincia capital del departamento. Así Trujillo como provincia se encuentra ubicada en el décimo primer lugar del ranking nacional del IDH (0.5742), similar posición obtiene en el ranking de ingreso familiar per cápita (S/. 838.9) y séptimo en el ranking de años de escolaridad alcanzados por persona (10.52).

Sin embargo, esta situación contrasta notablemente con la situación de las provincias de la sierra  de La Libertad. Julcán que ocupa el puesto 195, es decir, último lugar en el ranking nacional del IDH (0.1671).. Esta provincia también ocupa el último lugar en relación a ingresos (S/. 108.4), está entre las diez ultimas provincias en años de escolaridad por persona (4.39) y cuenta con las tasas más bajas de población con secundaria completa en el país (23.12%).  Esta situación suele repetirse en las provincias altoandinas (Otuzco y Sánchez Carrión) marcadas por una alta incidencia de la pobreza monetaria y por la ausencia del Estado en la provisión de servicios básicos de calidad.

A nivel de distritos. Los 10 distritos con IDH más alto, 05 se ubican en la provincia de Trujillo, 03 en la provincia de Ascope  y 02 en la provincia de Pacasmayo. Los 10 distritos con IDH más bajo, 07 se ubican en la provincial de Sánchez Carrión, 02 en la provincia de Pataz y 01 en la provincia de Otuzco. En estas provincias se observa –además de encontrarse entre los últimos lugares del ordenamiento provincial- que no solo el componente de ingresos determina su bajo desempeño, sino que este presenta un correlato significativo con los indicadores de salud y educación. 

Recomendaciones

Existen tres ejes principales de políticas que deberían aplicarse transversalmente para lograr mejoras. El primero es la información e investigación, pues para poder predecir y mitigar los efectos del cambio climático, son necesarios estudios adecuados a la diversidad de climas, pisos ecológicos y condiciones socioeconómicas que caracterizan al territorio nacional. El segundo es la construcción de una institucionalidad estatal con capacidad de gestión territorial y articulación transversal para enfrentar los retos del cambio climático. Finalmente, se requiere un soporte financiero y presupuestal para implementar las políticas planteadas en materia de adaptación y mitigación del cambio climático.