Un cambio transformador después de un devastador terremoto

El más reciente ejemplo de apoyo y desarrollo social por medio del voluntariado, se sitúa en el poblado menor de Santa Bárbara en Cañete. Esta comunidad cuenta con aproximadamente 300 habitantes y está ubicada a más de 138 kilómetros del sur de Lima.

A Rosa Angélica Rojas, a quien actualmente es imposible borrarle la sonrisa y el entusiasmo, le tomó 50 años poder sostener en sus manos, el tan ansiado título de propiedad como residente del centro poblado menor de Santa Bárbara, el cual le permitirá recibir una subvención del Estado para reconstruir su casa.

Hoy, la comunidad de Santa Bárbara, baila y festeja como muestra de satisfacción y de bienestar, al saber que después de tanto esfuerzo, su ciudad empieza a reconstruirse a paso firme.

En la tarde del 15 de agosto de 2007, Rosa Angélica y sus amigos pobladores de Santa Bárbara fueron sorprendidos por un terremoto de 8 grados de magnitud, que dejó decenas de miles de damnificados a lo largo de varias localidades, incluida la suya. La falta de desarrollo urbano y el abandono sufrido por décadas, se vio recrudecido por este desastre natural.

En octubre de 2011, el programa de Voluntarios de las Naciones Unidas (UNV), la Embajada de Francia en el Perú y el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, aunaron esfuerzos para llevar a cabo el proyecto “Titulación de viviendas, creación de infraestructura, fortalecimiento de la sociedad civil a través de la participación ciudadana y el voluntariado” en dicha comunidad. La actividad de infraestructura incluyó baños individuales, un parque y una guardería infantil.

El proyecto de reconstrucción,  estuvo a cargo de voluntarios  de las Naciones Unidas,  quienes brindaron capacitaciones técnicas ayudando a la población en temas como la titulación de viviendas y albañilería. Además, concientizaron a los pobladores sobre la importancia de su participación activa en el proceso de reconstrucción como agentes de cambio de su propia localidad.

El equipo compuesto por  voluntarios nacionales especialistas de las Naciones Unidas y voluntarios locales permitió que madres como Rosa Angélica pudieran echar una mano en la mezcla del concreto y así apoyar fervientemente en la reconstrucción de su vecindario. Los voluntarios locales fueron cuidadosamente seleccionados de las zonas aledañas y capacitados para entrenar a la población, otorgándole al proyecto un sentido único de sostenibilidad e insertando la semilla del voluntariado en el poblado menor de Santa Bárbara; que desde sus tempranos días daba la sensación de estar germinando. Así, todos ellos se organizaron y llevaron a cabo  las jornadas de trabajo comunitario en coordinación y con el apoyo del municipio.

“Ha cambiado la mentalidad de nuestra gente y se ve en el entusiasmo de seguir asistiendo a los talleres que ofrecen”,  nos comentó Delia Solórzano Carrión, alcaldesa de la municipalidad de San Luis, Cañete. Ella platicaba con mucho orgullo, que gracias a las jornadas familiares en donde la población obtuvo un espacio de distensión, se logró reafirmar el sentido de pertenencia y se desarrolló la autovaloración de los pobladores respecto a sus propias habilidades, algunas de las cuales desarrollaron con el trabajo de voluntariado local. “Veo el cambio en las madres, porque este proyecto se ha dedicado a formar familias, a veces nos preocupamos por el cemento, pero lo más importante es que las autoridades se enfoquen en capacitar al ser humano”, agregó Delia.

Omar Vilca Antezana, Ingeniero de profesión y UNV Nacional Especialista, asistió en el proyecto brindando asesorías a las familias en materia de construcción y albañilería, ayudando a implementar baños completos para toda la comunidad y dirigiendo las jornadas de trabajo comunitario: “Lo primero que notamos fue que la población fue perdiendo la desconfianza hacia nosotros, y luego fue confiando más en nosotros y en sus propias habilidades, ya que al inicio creían imposible la tarea de apoyar en las actividades de construcción”.

Con el trabajo compartido entre la cooperación y la propia comunidad se ha recuperado la esperanza y se han fortalecido la resiliencia de los ciudadanos y ciudadanas de Santa Bárbara,  adquiriendo así herramientas que han mejorado su calidad de vida y su situación emocional tras el terremoto.

UNV en Santa Bárbara - Cañete

Historia de la labor del voluntariado en el poblado menor de Santa Bárbara en Cañete

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